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A policía danesa reparte democracia

17/12/2009

Á espera de resultados no cumio do clima, a policía danesa emprégase a fondo repartindo democracia a distro e sinistro. Nada mellor para reflexar a desazón que producen certas imaxes que lembrar un pequeno relato da colleita do 99 (aromático afrutado de tendencia nihilista con un toque a regaliz  e de atractiva cor  dourada  exclusivo para quedarse a follar a carón do lume).  Está en castelán e non teño tempo nen gañas de traducilo, seguro que Gloría Lago estará encantada de tan extrema congruencia.

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El grillete

Digamos que estás indignado con la clase política o con la unidad que gobierna este manicomio en el presente. Haciendo uso razonablemente democrático del legítimo derecho a manifestarte, tomas la calle con la sana e irrefutable intención de mostrar tu más vehemente rechazo. Te unes al grupo que mejor define tu pensamiento, es decir, exteriorizas la filosofía que describen tus principios. Orgulloso y mosqueado desfilas con jactancia gritando las ocurrentes consignas altoparlantes con las que un individuo anima la concurrencia. Llegado este momento, aparecen las fuerzas de seguridad, alertadas por la subdelegación de gobierno dada la incuestionable peligrosidad de ciertos grupos o sujetos antisistema que participan en la referida manifestación. Decenas de forzudotes armados hasta los dientes proclaman su fogosa y democrática excitación.

Al señor antidisturbios parecía incomodarle la presencia de “el sucio rojo de mierda”, palabras textuales que en referencia a mi persona esgrimía el pelafustán de mala sombra con atrevida impunidad. Tan incrédula apreciación ha de ser resumida en el morado que se aferra a mis costillas. Mis señoras y respetables costillas sufren de un extraño hormigueo cuando son acariciadas con esmero por la mano amiga de la sensualidad, la risa de oreja a oreja yaciendo entre humedades  limita considerablemente mi capacidad amatoria, esta indisposición transitoria me conduce irremediablemente al razonamiento abstracto por vía rectal. Quiero suponer, que al ilustre hidalgo, preocupaba semejante circunstancia, y con el ánimo de sanar el horrible mal que mi anatomía sufre, no se le ocurrió nada más inteligente que dispensarme este adonis de equimosis.

Don ligamentos no tiene cosquillas  en su morfología de gimnasio, por más que intenté buscarlas no hallé resquicio alguno por donde brotara una leve sonrisa humana, por lo tanto, dado mi estrepitoso fracaso, su organología de machote hispano respondió a mis tentativas de forma descabellada.  Con la inestimable ayuda de su violenta porra salchichón,  realizó una maniobra de trazos malabares propia de quien goza de una más que dilatada experiencia en el arte de maltratar a sus semejantes.

Quiero pensar, que el distinguido caballero pertenece a la dimensión del paleolítico inferior. La expansión de energía que produce el movimiento o la deformación de un cuerpo se conoce como trabajo, si concedemos valor a las leyes fundamentales de la física llegaremos a la conclusión que resuelva el enigma, el exceso en la conducta del figura responde al firme compromiso adquirido para desarrollar con eficiencia la tarea encomendada. Así pues, por la buena marcha de la democracia, seré comprensivo con este pobre sujeto armado y aceptaré de buen grado, con estoicismo y paciencia de santo, las reacciones epidérmicas refractarias que provoca el singular personaje en nuestro cuerpo hecho un cristo… amén.

Digamos que llegas a casa fuertemente contusionado y la indignación se multiplica. Los cincuenta y ocho metros cuadrados de hipoteca soportan la tensión.

¡Algo harías!

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